• Aunque son uno de los insectos menos apreciados por el público en general, que siempre se muestra cauto ante sus picaduras, los cultivadores de marihuana pueden encontrar en las avispas uno de los mejores recursos para proteger sus plantaciones.
  • Son capaces de combatir a otras especies, como el pulgón, de forma natural, y evitar así que los productores recurran a pesticidas que pueden afectar a las cosechas.
avispilla principal

Una de las principales preocupaciones de los cultivadores de marihuana son las plagas que invaden la plantación, causando daños en ocasiones irreversibles. Desde los pulgones y las orugas, pasando por las moscas minadoras o las blancas, la larga lista de pequeños parásitos que pueden dar al traste con un cultivo es larga. Sin embargo, no todos los insectos deberían ser motivo de preocupación. Algunos, de hecho, son posibles aliados de los cultivadores, al encontrar en ellos un método natural para el control biológico de plagas.

Entre esos pequeños aliados beneficiosos para las cosechas se encuentran las avispas. Aunque no son pocos los que las consideran uno de los insectos más molestos e intenta evitarlas lo máximo posible, estos himenópteros son una de las mejores opciones a la hora de prevenir plagas.

De hecho, y aunque estamos familiarizados con el tipo de avispa agresiva que vuela en pequeños grupos alrededor de restos de carne o refrescos azucarados, la gran mayoría son más pequeñas, solitarias e inofensivas para el ser humano. A pesar de esto, las avispas son letales con algunos insectos, por lo que el sector agrícola industrial las despliega de forma generalizada como insecticida ecológico para proteger los cultivos. También algunos cultivadores de marihuana han comenzado a usarlas de forma habitual, conocedores de todas las ventajas que esta prevención biológica de plagas puede reportarles.

Sin embargo, esta suerte de pesticida natural en forma de avispa tiene un problema: estas pequeñas son muy selectivas y cada especie ataca a su vez a unas especies de insectos muy concretas. Según John Werren, científico de la Universidad de Rochester, en Nueva York, y uno de los mayores expertos en este campo, existen cerca de 600.000 especies de avispas parasitarias. “Eso se debe a que son muy selectivas” (una gran parte de los insectos tienen una avispa parasitaria específica que los mata) y afirma que si no fuera por ellas “estaríamos rodeados de bichos hasta el cuello”. Esto implica que existe un gran número de insectos que puede ser eliminados de las cosechas, pero también que hay que encontrar la avispa más adecuada, pues actúan como una suerte de “bomba inteligente”, atacando solamente a un insecto en particular.

¿Cuáles son las especies más utilizadas en el cultivo de marihuana?

Por ejemplo, el ‘Aphidius colemani’ es un enemigo natural de los pulgones. Esta pequeña avispa que mide entre 2 y 4 milímetros de longitud busca en las hojas de las plantas las señales que indican que está infectada. Una vez que detecta una colonia de pulgones, los palpa con sus antenas para examinarlos. Si son del tamaño adecuado y no están parasitados introduce sus huevos en su interior. De esta forma, las larvas se desarrollan dentro de los pulgones, nutriéndose y creciendo a expensas de ellos. Además, queda poco a poco inmovilizado con el desarrollo del parásito hasta quedar fijo a la planta, convertido en una especie de momia de color dorado. Estas momias son un indicador visual muy valioso para que los cultivadores de cannabis puedan monitorizar la destrucción de la plaga de pulgones.

Respecto a los tiempos que necesitarán las avispas para tener bajo control a los visitantes indeseados, a las dos semanas de la introducción de ‘Aphidius colemani’ se observarán las primeras momias, lo cual indica que el pulgón está siendo parasitado en las plantas de marihuana. Aproximadamente a las tres semanas ya deberíamos haber conseguido una supresión casi total del pulgón de nuestra plantación, aunque el desarrollo de la larvas dependerá fundamentalmente de la temperatura, siendo más rápido a 27º C y algo más lento a 21ª C. Esto se compensa con una alta frecuencia de oviposición, ya que una hembra de ‘Aphidius colemani’ puede llegar a poner hasta 300 huevos.

Esta avispa parásita está dotada de una elevadísima capacidad de búsqueda para localizar sus presas, pues encuentra pequeños focos de pulgones a larga distancia gracias a determinadas sustancias químicas de alarma que secretan las plantas infestadas. A poca distancia también detecta la melaza secretada por los áfidos, facultad que le permite localizar la situación de las colonias en la planta. La melaza sirve también como alimento a las avispas adultas.

Además, e incluso cuando las avispas no son capaces de destruir la plaga de pulgones, el simple intento hará que esta sea controlada. Esto se debe a que, cuando un pulgón es atacado por esta especie y sobrevive, emite una feromona de emergencia que alerta a los demás para que se alejen de la zona. De esta manera, y aunque no consiga matarlos, alejará a otros insectos de nuestro cultivo por su sola presencia.

Pero esta no es la única avispa que puede servir de ayuda para desterrar presencias indeseadas en el cannabis. La ‘Trichogramma’, conocida comúnmente como avispa sin aguijón, también pone huevos en el ‘enemigo’. En este caso, las avispillas hembras los depositan dentro de otros insectos y sus larvas consumen el embrión y otros contenidos del huevo parasitado.

Nuestro insecticida natural es fácil de transportar y liberar en campos de marihuana que sufran ataques de plagas y se utilizan en el control de al menos 28 especies en el campo agrícola, como el taladro del maíz, la polilla del manzano o el gusano del algodón. Hay más de 220 especies de ‘Trichogramma’, así que los cultivadores con problemas solo tienen que hacerse con la más adecuada y liberar a unas cuantas en el cultivo, atrayéndolas con flores como el diente de león, el eneldo, el cilantro o la milenrama.

También se pueden conseguir avispas en viveros y tiendas on-line. Una de las más vendidas es la ‘Encarsia formosa’, una especie de avispa de la familia ‘Aphelinidae’ que ha sido utilizada en el control biológico de moscas blancas en invernaderos desde los años 20 del siglo XX. El uso de este insecto cayó en desuso debido al incremento los insecticidas sintéticos y hacia 1940 prácticamente ya no se utilizaba. Pero actualmente ha vivido una especie de resurrección, con un uso renovado en los invernaderos europeos por el interés que suscita el control biológico de plagas.

Estudios para mejorar el empleo de avispas en el cultivo de marihuana

Como podrían convertirse en uno de los recursos principales para proteger a los cultivos tanto de cannabis como agrícolas, varios equipos de investigadores trabajan para perfeccionar su utilización. De hecho, y con el objetivo de desarrollar avispas con cada vez más habilidades para proteger los cultivos, un equipo de científicos de Estados Unidos ha descifrado el genoma de tres especies del género ‘Nasonia’; algunas del tamaño de una mota de polvo, ponen sus huevos en otros insectos más grandes de la misma forma que lo hace el ‘Aphidius colemani’.

Gracias al conocimiento de su genoma, los expertos afirman que se podrá realizar una reproducción selectiva, como la que se lleva a cabo con los cultivos de trigo o maíz y con animales como las vacas para mejorar la especie. Con esto, se perfeccionaría la efectividad de las avispas para combatir determinadas plagas y los cultivadores de marihuana tendrían un insecto mejorado con el que asegurarse de que su plantación llega a buen puerto.

¿Adiós a las avispas?

A pesar de todas sus buenas características y de su capacidad heroica de proteger a nuestras plantas, puede que una vez que las pequeñas avispas hayan hecho su trabajo queramos deshacernos de ellas y alejarlas de la plantación de cannabis.

Para hacer que no se instalen permanentemente, os ofrecemos unos cuantos consejos. En primer lugar hay que acordarse de no dejar cerca de las plantas ningún tipo de fuente de azúcar como latas de refresco o contenedores de basura que puedan contener restos de comida. También, no permitir que se generen acumulaciones de agua después de una lluvia especialmente fuerte o de haber regado nuestra cosecha de cannabis. Finalmente, un repelente natural poco conocido y con el que se puede probar para alejarlas es el pepino; este vegetal cuenta con una propiedad ácida que no agrada a las avispas, por lo que algunas rodajas alrededor del cultivo pueden contribuir a que permanezcan lejos una vez que hayan realizado su trabajo.

Con estos consejos en cuenta, aquellos cultivadores de cannabis que produzcan su planta en un entorno exterior podrán contar con la ayuda de las avispas como método de prevención biológica de las plagas, evitando así el uso de pesticidas que puede dañar la calidad o el sabor de las plantas de marihuana. Son, sin lugar a dudas, unas buenas aliadas para conseguir el mejor cannabis.

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